Tarot en Valencia

Tarot en Valencia, de la cremà a la noche de San Juan

Hoguera pequeña encendida en una playa de arena al anochecer, con el mar en calma y un resto de luz naranja en el horizonte

Valencia quema cada marzo, en una sola noche, monumentos que han costado un año entero. Tres meses después baja a la playa a encender hogueras y saltar olas. Una ciudad con esos dos rituales entiende sin explicaciones lo que es cerrar una etapa.

El tarot habla mucho de finales. La Muerte, el arcano XIII, casi nunca anuncia una muerte: se lee como algo que termina para dejar sitio a otra cosa. La Torre es el derrumbe que no se elige. El Juicio, con su ángel y su trompeta, es despertar y hacer balance. Quien ha visto arder una falla a medianoche reconoce esas tres cartas a la primera.

De eso hablamos aquí: de cómo se mezclan en Valencia las tradiciones con fuego y agua y la costumbre de sacar unas cartas en fechas señaladas para pensar en lo que viene.

Dos fechas, dos estaciones

Las Fallas terminan el 19 de marzo, día de San José, muy cerca del equinoccio de primavera. La noche de San Juan, del 23 al 24 de junio, cae junto al solsticio de verano. Las dos fiestas tienen una raíz cristiana y, debajo, según se cuenta a menudo, una más vieja: la de celebrar con fuego el cambio de estación.

Las Fallas son de la ciudad entera, con sus comisiones, sus casales y su calendario apretado. San Juan es más suelto, de grupos de amigos y familias en la arena. Esa diferencia se nota también en cómo cada uno se acerca a las cartas.

La cremà y lo que se deja atrás

Hay quien aprovecha la semana fallera para hacer una tirada sencilla, de dos cartas: lo que conviene dejar que se queme y lo que conviene salvar. La idea tiene su lógica. Cada año se libran del fuego dos ninots, los indultados por votación popular, uno de las fallas grandes y otro de las infantiles. Todo lo demás arde. De cómo se vive ese fuego, y de por qué el palo de bastos es el del fuego en el tarot, va el artículo Fallas y el fuego que cierra un año.

San Juan y el mar

En las playas de la Malvarrosa, el Cabanyal o la Patacona, la noche de San Juan se salta sobre las olas, se lavan la cara y los pies en el agua y se queman papeles con deseos o con cosas que uno quiere soltar. Es una noche que pide preguntas al futuro, y el tarot se presta. Lo contamos con calma en la noche de San Juan en la playa.

Cómo leemos aquí las cartas

Con el mismo espíritu con que se planta una falla: sabiendo que es un juego serio y que el fuego no decide nada por nadie. Las cartas no adivinan. Sirven para ordenar ideas, para preguntarse algo en voz alta y, a veces, para reírse un rato con los amigos sentados en la arena.

Si alguna vez una lectura os hace sentir peor, guardad la baraja. Ninguna tradición valenciana obliga a sufrir por un arcano.

Dos noches de fuego