Tarot en Valencia

La noche de San Juan en la playa de Valencia, con tres cartas

Tres cartas boca abajo sobre un paño blanco en la arena, de noche, con una hoguera desenfocada al fondo

La noche del 23 de junio las playas de la ciudad se llenan de hogueras, toallas, neveras y gente esperando las doce para meterse en el agua. Es una noche de deseos pedidos casi en voz alta.

Las costumbres varían de un grupo a otro, pero casi todas giran alrededor del fuego y del mar. Se enciende la hoguera, se queman papeles, se espera a la medianoche y se baja a la orilla.

Las olas

Lo más repetido es saltar siete olas. Hay quien dice nueve, y quien no cuenta. Cada salto se asocia a un deseo, o se hacen todos pensando en uno solo. Lavarse la cara y los pies en el agua a medianoche es otra costumbre muy extendida, que viene de la vieja creencia en las virtudes del agua y las plantas recogidas esa noche.

El agua de finales de junio no está fría del todo. A medianoche, con brisa, lo está lo suficiente para que el último salto se piense.

El papel en la hoguera

Antes de las doce, mucha gente escribe en un papel lo que quiere dejar atrás y lo echa al fuego. Algunos escriben en otro papel lo que desean y lo guardan, o lo queman también para que el humo lo lleve. No hay una norma fija. En cada pandilla se hace como siempre se ha hecho allí.

Aquí entran las cartas. Una tirada de tres, sentados en la arena, puede servir para escribir ese papel con más tino: la primera carta para lo que se quema, la segunda para lo que se queda y la tercera para lo que se pide. Con una linterna o con el móvil basta para ver los dibujos.

El Sol, la carta de la noche

San Juan está pegado al solsticio, el día más largo del año, y la carta que mejor le cuadra es el Sol, el arcano XIX. En la mayoría de barajas aparece un sol grande sobre dos niños o un niño a caballo, y se lee como alegría, claridad y cosas que salen a la luz. Si sale esa noche, se celebra. Si no sale, también.

La Estrella encaja con la otra mitad del ritual: una mujer desnuda que vierte agua de dos jarras, una sobre la tierra y otra sobre un estanque. Es la carta de la esperanza tranquila, y a mucha gente le gusta tenerla a mano para cerrar la tirada.

Unas pocas precauciones

La baraja y la arena se llevan mal. Llevad un pañuelo o una tela donde extender las cartas y una bolsa para guardarlas antes de bajar al agua. Si la baraja es de las buenas, mejor dejarla en casa y usar una vieja.

Las hogueras en la playa están reguladas por el ayuntamiento y hay zonas y horarios. Mirad lo que diga ese año antes de ir, y apagad bien el fuego al marcharos.

Y sobre los deseos: una tirada no hace que se cumplan. Lo que sí hace es obligar a decirlos, que no es poco. De la otra gran noche de fuego de Valencia, la de marzo, va el artículo sobre las Fallas.

También en esta web: Fallas y el fuego que cierra un año, leído con el tarot