Fallas y el fuego que cierra un año, leído con el tarot

Una comisión fallera trabaja meses en su monumento. La noche del 19 de marzo lo ve arder en unos minutos y al día siguiente empieza a pensar en el del año que viene. Esa idea de ciclo es la que más se parece a una tirada.
El origen que se cuenta siempre es el de los carpinteros. En vísperas de San José, su patrón, quemaban en la calle restos de madera y los soportes donde colgaban los candiles en invierno, que en primavera ya no hacían falta. Con el tiempo se les añadió ropa vieja, luego figuras con intención satírica, y de ahí salieron las fallas. Hoy son patrimonio inmaterial de la humanidad, reconocidas por la UNESCO en 2016.
La semana del fuego
Desde principios de marzo, a las dos de la tarde, la mascletà hace temblar la plaza del Ayuntamiento. Entre el 15 y el 16 se plantan los monumentos. El 17 y el 18, la Ofrenda llena de flores el manto de la Virgen de los Desamparados. Y el 19 por la noche llega la cremà: primero las fallas infantiles, luego las grandes, y la última de todas, la de la plaza del Ayuntamiento.
Del fuego se salvan solo dos ninots, el indultado de las fallas grandes y el de las infantiles, que pasan al Museo Fallero. Es una buena imagen para cualquiera que esté pensando qué quiere conservar de un año.
Bastos, el palo del fuego
En el tarot, cada palo de los arcanos menores se asocia a un elemento según la tradición más extendida hoy. Copas es el agua, espadas el aire, oros la tierra y bastos el fuego. Los bastos hablan de empuje, de proyectos, de ganas de hacer.
No es casual que una falla sea, en el fondo, un montón de madera trabajada. El Diez de Bastos, con alguien que carga diez varas y casi no ve el camino, describe muy bien el cansancio de las últimas noches antes de la plantà. El As de Bastos, una mano que sale de una nube con una vara que echa brotes, se parece a los días de después, cuando las comisiones ya empiezan a hablar del monumento siguiente.
Tres cartas mayores para la cremà
La Torre, golpeada por un rayo, con figuras que caen. Es la carta que más asusta y la que mejor se entiende delante de una falla en llamas: lo que se derrumba sin pedir permiso.
La Muerte, que en casi todas las lecturas significa final y cambio. Quema lo viejo.
Y el Juicio, con gente que se levanta al oír una trompeta. Para muchos, el arcano que mejor describe el 20 de marzo por la mañana, con la ceniza aún caliente en el asfalto y la ciudad volviendo a la rutina.
Una tirada para la semana fallera
Dos cartas bastan. Una para lo que dejaríais arder y otra para vuestro ninot indultado, lo que guardaríais pase lo que pase. Se puede hacer en el casal, en casa o en un banco del barrio con el ruido de los petardos de fondo.
No adivina nada. Obliga, eso sí, a elegir. Para la otra noche con hogueras del calendario valenciano, está la noche de San Juan en la playa.